Vivimos tiempos difíciles y es necesario adoptar perspectivas que vayan más allá de lo evidente, permitiendo mitigar las afectaciones psicosociales derivadas de nuestra situación actual, procurando el bienestar y productividad de nuestras organizaciones.
Más allá de la responsabilidad legal estamos frente a un escenario de responsabilidad ética, ya que el evidente escenario de crisis que se nos presenta es un momento en la vida, el cual debe enfrentarse de manera impostergable.
“30% de la población presentará alguna dificultad emocional relacionada con el miedo al contagio, la pérdida de algún ser querido, los efectos del distanciamiento social y la oleada de desempleo”.